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No sé si a ustedes les ocurra que muchas veces al despertar no recordamos lo que soñamos, sin embargo hay sueños tan “reales” que nos dejan pensando en la orilla de la cama intentando descifrar que es lo que quieren decirnos, finalmente decidimos interpretarlo y es aquí donde después de buscar el significado de aquello que más llamo nuestra atención, nos ataca el pánico al descubrir que el soñar, por ejemplo, que se caen los dientes significa que alguien va a morir y lo peor es si duele será alguien cercano el que perecerá. 

Pero no, la realidad es que no existe un diccionario de sueños ni son como los horóscopos donde todos los que nacemos bajo cierta estrella nos ocurrirá lo mismo. Los sueños no ocurren solo porque si, ni porque hemos cenado una hamburguesa y diez tacos antes de irnos a dormir, en realidad los sueños tienen una función muy específica en nuestra vida y aquí descubrirás cual es. 

Freud – el famoso padre del psicoanálisis – afirmaba que nuestra mente tenía tres puertas: consciente – que es aquella que se encarga de ayudarnos en la percepción de la vida y la que nos permite compartir e interactuar con los demás, por ejemplo nuestros pensamientos – el subconsciente – que alberga información que en algún momento estuvo en nuestro consciente pero que por alguna razón se “guardo”, sin embargo con un poco de esfuerzo, podemos acceder nuevamente a ella – como aquellos recuerdos a los que los psicólogos logramos acceder para resolver traumas – y  el  inconsciente que oculta las experiencias por las que hemos pasado desde nuestro nacimiento y que no son recordables. Los impulsos, impresiones, pensamientos que no controlas y los recuerdos que reprimes, aquí también encuentran su espacio. 

Si observas un poco te darás cuenta que a los dos primeros niveles se puede acceder con cierta facilidad, por medio de la plática casual o de preguntas muy dirigidas, en caso del segundo nivel, sin embargo es prácticamente “imposible” acceder a nuestro inconsciente en un estado de vigilia,  pero como esta parte desea también ser escuchada, buscará formas de hacerse notar encontrando una salida en los sueños.  

Bajo esta definición encontramos que los sueños son una representación simbólica de todo aquello que se encuentra en el inconsciente, pero al ser por medio de símbolos que se hace notar, su estructura consta de dos partes: el contenido manifiesto: que es tal y como recodamos el sueño y el contenido latente: que es lo que nosotros queremos decir con ese sueño. Es importante destacar que lo que queremos decir con los sueños depende de cada persona, de aquí que se tenga que aclarar que las publicaciones de sueños que dicen que “soñar x significa y” hacen que esto no sea posible, pues cada persona posee símbolos diferentes para distintas cosas.

Cuando comenzamos a soñar no hay límites, todo se vale por lo cual encontramos aceptables cosas como volar, que se nos caigan todos los dientes, ser novios de nuestro crush o tener superpoderes. Sin embargo algo que seguimos conservando son las emociones. Durante las famosas pesadillas podemos experimentar miedo o tristeza y esto es lo que le pone el toque final al símbolo para poder interpretarlo mejor. 

Ahora bien, si quieres empezar a interpretar tus sueños este elemento es básico, ¿Qué te hace sentir? Por ejemplo, puedo soñar con agua – y no, no tiene que ver con buenos tiempos o malos tiempos si está sucia – y sentir miedo si en mi sueño me estoy ahogando o sentirme en plena libertad y disfrutar si estoy nadando en un lugar paradisiaco. ¿Notas como no es lo mismo?

Otro aspecto a tomar en cuenta es lo que he vivido en ese día, recuerda que nuestra mente absorbe todo, hasta aquello que parece que no le pusimos atención, así que por ejemplo  si algún amigo estaba mirando una película de zombies cuando yo llegue de visita a su casa y el televisor continuo prendido mientras conversábamos, probablemente yo esa noche pueda soñar que algún zombie me persigue aunque no me haya sentado con él a ver la película. 

También ten presente que así como cada uno de nosotros tiene su propio estilo para hablar y escribir, lo tenemos para soñar, así que es imposible que haya un estándar de significados de los símbolos que nosotros hemos creado, aunque en algunos casos se puede echar mano de ciertos arquetipos que hemos heredado y que están instalados en el inconsciente pero que al juntarse con otros elementos nos dan un significado muy particular. 

Finalmente echarle un vistazo a nuestros sueños es algo reparador, pues la mente encuentra una salida para toda la información que carga y muy posiblemente dentro de estos logremos encontrar una respuesta a aquellas situaciones que en estado de vigilia nos mantienen muy alertas. 

Después de saber todo esto ¿Te atreverías a mirar más de cerca tus sueños?