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Semblanza / Barbosa, el hombre que jamás aceptó un no por respuesta
Por Edmundo Velázquez.

 

Una muerte en la cúpula del poder tomó por sorpresa, de nuevo, a los poblanos.

El fallecimiento del gobernador Miguel Barbosa Huerta deja nuevamente a Puebla a la deriva y en medio de las definiciones de quién será su interino hay que conocer al hombre que vino de Zinacatepec

Luis Miguel Barbosa Huerta pasará a la historia como el gobernador de Puebla que jamás aceptó un no por respuesta. Cuando se enfrentó ante Martha Erika Alonso Hidalgo por la gubernatura de Puebla en 2018 señaló el fraude del que se dijo víctima. Ante las cámaras en su conferencia de todas las mañanas tenía la última palabra. Y hasta sus últimas horas gobernó a su estilo. Rudo, sin miramientos, sin concesiones ni con sus más cercanos colaboradores.

Para entender a Miguel Barbosa Huerta, el sexto gobernador que Puebla ha tenido en los últimos seis años turbulentos, tenemos que remitirnos a su natal San Sebastián Zinacatepec.

Barbosa nació un 30 de septiembre de 1959 en esta población de la región de la mixteca donde la etnia predominante es la popoloca. Zinacatepec ha sido considerado uno de los rincones poblanos con más pobres desde hace décadas.

Una de las pasiones del fallecido gobernador fue la historia porque consideraba que su propia familia había participado de los hechos históricos del país.

Su bisabuelo, el general Francisco Barbosa, sirvió en la Revolución Mexicana como parte de las filas de Álvaro Obregón.

Hasta los 10 años vivió en su natal Zinacatepec para irse con sus padres y sus cuatro hermanos a Tehuacán, la ciudad agroindustrial más importante del estado de Puebla y la más grande después de la capital poblana.

Barbosa pudo continuar con sus estudios de bachillerato gracias a una beca entregada por el Club de Rotarios en Tehuacán que le permitió descubrir su gusto por el Derecho y delimitar que esa sería su carrera universitaria. Después volvió a migrar, ahora a la Ciudad de México, para iniciar sus estudios en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Inspirado por la figura de su abuelo, quien también fue político y marcó pauta en su natal Zinacatepec siguió la vena política que traía en la sangre. Formó parte del Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero en 1994 se adhirió a la candidatura presidencial del Cuauhtémoc Cárdenas.

Desde entonces entró a las filas del Sol Azteca y militó en el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y en 1998, fue nombrado dirigente del PRD en Puebla y consejero nacional entre 1998 y el año 2000.

Aunque a muchos perredistas les duela, fue con Miguel Barbosa que el PRD tuvo peso y fue visto ya como un partido político que servía en las ecuaciones del poder. Incluso, entre los pleitos de tribus y grupos, Barbosa usualmente jugaba al ajedrez para terminar tomando la última decisión. Fue militante perredista hasta el 3 de abril de 2017 después de 23 años.

Barbosa combinaba su conocimiento en el mundo del Derecho, con los dimes y diretes entre abogados de los despachos de la Ciudad de México, en Puebla y con visitas permanentes a Tehuacán, su tierra. Por Puebla Capital tenía cierto recelo y la visitaba poco, solamente para apariciones públicas o cuando debía poner orden en el PRD.

Los tehuacanero lo veían sentado cómodamente en el restaurante La Lonja de Tehuacán, en donde conseguía siempre atención de la prensa, saludaba a otros políticos y concertaba las citas necesarias para su vida pública.

Previo a la elección del 2010 comenzó su coqueteo con su más grande némesis: Rafael Moreno Valle Rosas.

Barbosa intervino para que el PRD fuera parte de la alianza con el Partido Acción Nacional (PAN) y así encumbrar a Rafael Moreno Valle como el candidato al gobierno de Puebla por la gubernatura en contra del delfín de Mario Marín Torres, Javier López Zavala.

Moreno Valle y la alianza que tejió con todos los partidos, el PRD del ala barbosista incluido, sacó al PRI que gobernó por 80 años en Puebla.

Por un breve periodo de tiempo hubo una luna de miel entre Barbosa y Rafael Moreno Valle Rosas. Se juraron ser aliados eternos pero al momento de la pugna por el poder Moreno Valle jugó sus cartas para mantener a su grupo político firme después de la mini gubernatura de Antonio Gali Fayad.

Moreno Valle impuso a su esposa Martha Erika Alonso como candidata a la gubernatura mientras que Barbosa fue apuesta de Morena sin afiliarse siquiera al partido de Andrés Manuel López Obrador.

Según los morenistas, Barbosa en ese entonces resultó mejor posicionado en la encuesta para ser el abanderado de la coalición Juntos Haremos Historia.

Arrancó campaña con Andrés Manuel López Obrador pero finalmente en las elecciones del 1 de julio del 2018, el robo de urnas y la ola de violencia fueron la tendencia.

Desde entonces Barbosa no perdonó ni el fraude ni a los Moreno Valle. Inició una campaña emulando las tácticas de Andrés Manuel López Obrador para presionar por desconocer el gobierno de Martha Erika y le cantó la guerra a quienes admitieron la victoria de la panista. Por ejemplo la ahora ex alcaldesa de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, a quien no dejó de criticar el aparecer en público al lado de la gobernadora electa.

También hubo quien señaló el rencor que le guardó al entonces gobernador saliente Tony Gali Fayad y al ex presidente del Poder Judicial, Héctor Sánchez Sánchez.

Con ambos políticos Martha Erika Alonso se tomó la fotografía de su toma de protesta y Barbosa la selló en su memoria.

A la muerte de Martha Erika y Rafael Moreno Valle el 24 de diciembre del 2018 vino la oportunidad de llamar a elecciones extraordinarias de las que Barbosa nuevamente fue candidato de Morena, ahora en contra de Enrique Cárdenas.

En la elección extraordinaria del 2 de junio, Enrique Cárdenas Sánchez perdió ante Miguel Barbosa y llevó a la derrota frente integrado por PAN, Movimiento Ciudadano y PRD a la gubernatura de Puebla.

Barbosa tuvo por fin a Puebla en sus manos. El estilo de gobierno de Miguel Barbosa siempre fue echado hacia delante, rudo, duro.

Señaló la corrupción hasta de sus propios funcionarios. Combatió algunas bandas delictivas renombradas para que no quedara duda que su gobierno no tenía ningún tipo de concertación con el crimen y la corrupción.

La pandemia de covid-19 le ató de manos y él mismo se ató a la teleconferencia que todos los días encabezaba desde Casa Aguayo.

Su agenda no paraba por nada, ni por días feriados ni por alguna molestia de la diabetes que padecía desde hace años.

Fue precisamente entre el malestar y su agenda constante que tuvo una aflicción el domingo 11 de diciembre en la entrega de patrullas para la Secretaría de Seguridad Pública en el CIS de Angelópolis que comenzó a sentirse mal.

En el evento del domingo pudo verse a la secretaría de Administración y Finanzas, María Teresa Castro Corro, apoyarlo sobando sus brazos.

Usualmente el gobernador tomaba la palabra en sus eventos públicos, tenía detrás siempre a un asistente pero se le veía en una pieza.

Soltaba alguna broma, mencionaba el trabajo que se hacía, el motivo de la presencia ahí, a veces presumía las obras que se realizaban y otras veces que había música en vivo felicitaba a los cantantes y a los músicos.

Pero ese domingo no ocurrió. Prefirió hablar sentado desde el presidium.

Jamás evidenciaba su debilidad así que el hecho de no haber podido levantarse en público fue detonante de preocupación.

A pesar de que él trabajaba incluso en días feriados, el 12 de diciembre canceló su teleconferencia. Las alarmas estaban encendidas. Él jamás se perdía la oportunidad de aparecer en su conferencia. Pero tampoco estuvo. Lo mismo ocurrió la mañana del martes 13 de diciembre. Se canceló de último minuto y comenzaron los rumores.

Las versiones de personas cercanas a su equipo plantearon que Barbosa se sintió mal desde el domingo, sufrió un paro cardiaco que lo envió al Hospital del Issstep en Puebla Capital y que la mañana del 13 de diciembre tuvo que ser enviado al Hospital de Traumatología y Ortopedia de donde se le trasladó en helicóptero hacia la Ciudad de México al Hospital Ángeles del Pedregal.

Aunque en el área de Comunicación Social del gobierno de Puebla planteaban que se encontraba estable, sus funcionarios esperaban en Casa Aguayo por noticias mientras se aproximaba el evento con medios de comunicación que tenían citado por fin de año.

Fue hasta que el presidente Andrés Manuel López Obrador confirmó en un tuit su pésame a Rosario Orozco Caballero vino la cascada de condolencias para su familia, amigos, colaboradores y funcionarios.