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Cúpula / El verdadero crimen de Melitón

En horas recientes trascendió que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) encontró anomalías en la gestión de Melitón Lozano Pérez por la entrega de plazas irregulares.

La caída de Melitón es el episodio más estrepitoso y sorpresivo en el periodo del gobernador Barbosa Huerta. Prácticamente de un día a otro se desplomó.

Otro caso estruendoso fue la ruptura con Fernando Manzanilla Prieto, pero era algo que se veía venir desde meses antes.

Nada comparable con el derrumbe de Melitón que ocurrió en unas horas.

El ex Secretario de Educación era una de las figuras altamente consideradas y señalada como uno de los principales prospectos para la sucesión.

Se trata de uno de los pocos personajes con un doctorado en Educación. Además en los años de la gestión barbosista Melitón demostró estrecho diálogo con los líderes magisteriales. Durante años no se conocieron anomalías administrativas. Tenía el perfil idóneo para el cargo que ocupó.

Melitón caminaba hacia un futuro promisorio, pero en un instante se fue al barranco.

Barbosa públicamente declaró que no hablaría con él.

Es decir, en tan solo 24 horas quedó vetado y expulsado del paraíso.

Más adelante en la conferencia matutina el mandatario señaló que se conocerían las razones de la salida de Lozano.

Todo indica que su falta de previsión o probablemente la complicidad en el episodio de Ayoxuxtla de Zapata fue la chispa que detonó la bomba.

Pero hay mucho más de fondo.

Si algo queda claro en el ejercicio periodístico es que tarde o temprano todo sale a la luz.

Todo.

Hasta el momento el mandatario no lo ha dicho, pero se intuye una deslealtad mayúscula.

Es una realidad que en torno al Ejecutivo se han dado numerosas traiciones.

Esto se debe a que hay pocos barbosistas y muchos oportunistas que le juran “lealtad eterna”.

Ahí están los nombres y las historias de Claudia Rivera Vivanco, Julio Glocker Rossainz, Raciel López Salazar, Guillermo Aréchiga Santamaría, Francisco Romero Serrano, entre otros que en su momento proclamaron su fidelidad, pero en la primera oportunidad comenzaron a jugar en contra.

A estas alturas conviene preguntar

¿Si Claudia Rivera hubiera sido verdaderamente agradecida y leal durante su trienio, en este momento estaría entre las cartas para 2024?

Sin duda alguna.

Pero prefirió vociferar desde el balcón de la ingratitud, la traición y la mezquindad.

Ahí está la conducción de Eloísa Vivanco y del Consiglieri de Acatzingo.

Pero volvamos al tema de Melitón.

Los motivos que llevaron a la fractura intempestiva algún día se conocerán, pero mientras eso ocurre para la perspectiva de Cúpula conviene repasar un rasgo medular en la gestión de Lozano Pérez y que a opinión de esta columna fue un verdadero crimen.

La venta de enervantes es una cruda realidad a las afueras de incontables escuelas de México y Puebla no es la excepción.

Es la otra pandemia, la que recorre calles, unidades habitacionales, colonias y por supuesto escuelas.

Los “dealers”, los narcomenudistas están llevando dosis de “cristal” en 50 pesos a estudiantes de secundarias y preparatorias.

En varias ocasiones Melitón Lozano Pérez fue informado de éstos hechos y la forma en que muchos directores de planteles prefieren cerrar los ojos ante la tragedia.

Porque el hecho de que un jovencito de 14 o 15 años quede enganchado en las drogas es una tragedia, tanto humana como social.

El jueves 25 de agosto el gobernador Barbosa se refirió a un termino poco conocido al que calificó como “el octavo pecado, el pasotismo”; concepto que representa una actitud de desinterés e indiferencia ante las cuestiones que importan o se debaten en la vida social.

Es una expresión con que se alude principalmente a la indiferencia de algunos jóvenes.

Pero también se puede aplicar a adultos y funcionarios como Melitón Lozano Pérez quien simplemente ignoraba, hacía oídos sordos a todos aquellos llamados de padres de familia que acusan la venta de narcóticos a las afueras o al interior de algunas escuelas.

Un verdadero Secretario de Educación Pública debe proponer ante su gobernador la instalación de una comisión intersecretarial que incluya a Salud, Seguridad Pública y Fiscalía General del Estado para enfrentar el fenómeno de la venta de drogas en los planteles.

“Los dealers” ahí están en sus motocicletas a las afueras de los planteles. Si alguna madre de familia se arma de valor y los enfrenta lo que hacen es arrancar y pararse en la banqueta de enfrente.

El hecho es real y no se puede conocer el número de escuelas en las que ocurre.

Pero Melitón lo sabía y nunca le importó.

Ese crimen marcará su paso por la vida pública.

Como siempre quedo a sus órdenes.

cupula99@yahoo.com