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Cúpula / Al grito de “¡piso parejo!” crean ola anti Sheinbaum.

Puebla, Pue. lunes 12 junio 2023 / Corría el año 2000.

Los priistas pensaron que estaban entrando en un inédito ejercicio de “democracia interna”.

Ernesto Zedillo dio luz verde a la contienda tricolor para elegir al abanderado presidencial.

De inmediato se inscribieron Francisco Labastida Ochoa, Roberto Madrazo Pintado, Manuel Bartlett Díaz y hasta Humberto Roque Villanueva.

La consulta interna no estuvo exenta de raspones, codazos y acres señalamientos.

Finalmente el proceso favoreció a Labastida pero era evidente que las bases del tricolor se habían lesionado.

El otrora “partidazo” ya no era el mismo.

Y aunque la cargada aparentaba jugar con el formal candidato en realidad el encono, la aversión y el resentimiento quedaron tatuados entre los grupos y frentes priistas.

Por su parte la carta del PAN, Vicente Fox Quesada se presentaba como un nuevo modelo político; la propuesta innovadora que prometía acabar con la era de los dinosaurios.

Aquellas fisuras entre los grupos del tricolor se convirtieron en zanjas insalvables.

La puja interna fue la olla que desintegró la unidad priista.

Guardando las debidas proporciones hoy estamos presenciando una escena muy semejante.

El proceso interno de Morena no será un día de campo y puede desatar consecuencias impredecibles.

Por supuesto en este momento es improbable la derrota del partido guinda, pero las secuelas se pueden traducir en condiciones de ingobernabilidad en el próximo sexenio.

Con el calificativo irrisorio y burdo de “corcholatas” el presidente López Obrador abrió de manera adelantada el juego de la sucesión.

Bien pudo controlar los ánimos y la efervescencia, pero hizo lo contrario, estimuló los recorridos de Sheinbaum y al oído pidió a los gobernadores apoyarla.

Desde el púlpito de las conferencias mañaneras evitó abordar directamente el tema, pero no pudo ocultar el afecto por Claudia que pronto se vio reflejado en varios estados.

Por su parte Marcelo Ebrard y Adán Augusto López mantuvieron una postura ecuánime y serena… hasta hace unos días que ya no aguantaron más.

Desde la semana pasada fue obvio que algo se rompió dentro del proceso de Morena.

Las palabras de Ebrard y López ya no son de cordialidad y camaradería.

Ambos se quitaron los guantes y es evidente que de manera paulatina crece una ola de aversión hacia Claudia Sheinbaum.

Ayer domingo 11 de junio Morena dio a conocer los lineamientos de su proceso interno.

Ni el gobierno federal, ni los gobernadores pueden intervenir o expresarse.

Quedan prohibidos los acarreos.

Se aplicará una encuesta base y cuatro encuestas espejo.

El 6 de septiembre -en poco menos de tres meses-, Morena dará a conocer a su candidata o candidato a la presidencia de la República.

¿Será posible que los factores de influencia como secretarios de Estado y gobernadores se mantengan al margen?

¿se habrán de conducir en los escrupulosos canales indicados?

¿en verdad no habrá derroche de recursos?

Es muy poco probable.

Lo que suceda en estas semanas puede desembocar en un acre conflicto preelectoral, porque ya está visto que ni Marcelo, ni Adán Augusto están dispuestos a ceder en su legítimo anhelo de llegar a Palacio Nacional.

El juego de Ricardo Monreal, Gerardo Fernández Noroña y Manuel Velasco Coello será el de “comodines” o “jokers”.

En unas semanas se habrán de cargar del lado de alguno de los fuertes aspirantes, ya sea Claudia o Marcelo.

No estamos ante un tema menor.

Si las reglas no se respetan, en unas semanas veremos un conflicto que puede llegar a los tribunales y que desatará consecuencias impredecibles.

En el 2000 un agitado proceso fracturó al PRI que quiso jugar a la “democracia interna”.

En 2024 es casi imposible la derrota de Morena, pero una ruptura puede causar problemas de gobernabilidad el próximo sexenio.

Hoy ese grito de “¡piso parejo!” es el reflejo de una ola anti Sheinbaum que está creciendo entre la cúpula de los aspirantes.

Estaremos atentos.

cupula99@yahoo.com


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