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Psicoterapeuta

La ansiedad es una reacción común que se activa cuando nos sentimos amenazados o en peligro, por lo tanto, nos ayuda a ponernos a salvo, sin embargo esta se convierte en un trastorno cuando aparece en situaciones que no son amenazantes e interfiere hasta un punto en que andamos con ella a acuestas en nuestra vida diaria.

Quien en su momento la experimenta pasa por un sin fin de síntomas que parece que le acercan a la muerte pues la ansiedad ataca varias esferas de nuestro ser que nos hace sentir que ya no habrá más que ese momento que estamos experimentado.

Gio Zararri en su libro “El Fin de la ansiedad” agrupa los síntomas en 5 rubros:

– físicos ( taquicardia, palpitaciones, opresión de pecho, sudoración, hormigueo, alteraciones del sueño, de la alimentación y respuesta sexual),

– psicológicos (inquietud, agobio, sensación, de amenaza, ganas de huir, dificultad de tomar decisiones, temor a la muerte, a la locura o al suicidio),

– de conducta (estado de alerta e hipervigilancia, torpeza, impulsividad),

– cognitivos (dificultad de concentración, atención y memoria, pensamientos distorsionados, interpretaciones inadecuadas) y

– sociales (ensimismamiento, dificultad paras iniciar o mantener una conversación y para expresarse).

El resultado de la suma de todos estos síntomas es el que la vida nos hace sentirnos pequeños y amenazados.

Generalmente tenemos la creencia limitante de que algo falla con nosotros, que no podemos seguir, que vivir nos queda grande.

Y el mirar desde aquí las cosas, como un enorme monstruo del cual no podemos correr o huir porque “es difícil”, nos hará justo experimentar esa sensación de que morimos aplastados por la misma vida.

La falta de desconocimiento de nosotros mismos nos impide darnos cuenta de la maleta de herramientas que todos poseemos para hacerle frente.

Hay dos pequeñas palabritas que la detonan y que si yo me enfoco en darles más poder, en automático estaré firmando mi pacto de sufrimiento, estas dos pequeñas palabras encerradas en tan solo tres letras nos hacen experimentar el peor de los infiernos (léanse con extrema precaución) “ ¿ y si … ?

¿Y si tomo este camino y me equivoco? ¿Y si esto no sale bien? ¿Y si piensan mal de mí? ¿Y su me pasa algo malo?

La ansiedad siempre esta orientada a futuro y abriga nuestra creencia de no poder con lo que puede llegar a pasar.

Pero no solo eso, la cosa puede ponerse mucho peor, pues hay ocasiones en que la situación se vuelve un poco más densa, pues estas mismas interrogantes se ven ligadas a un acontecimiento pasado que me hizo sufrir, para ello a nuestro dúo macabro se le suma el “vuelve”: “¿Y si se vuelven a burlar? ¿Y si otra vez vuelve a pasar lo mismo? ¿Y si me vuelve a engañar?

El enorme gran detalle es que, si me identifico cómo un ser pequeño que solo sobrevive en un mundo hostil y me siento un títere a merced de las circunstancias externas voy a sufrir y sentirme amenazado, porque siento que todo lo que el mundo me presenta, todo lo que ocurre “afuera”, en la vida, es más grande que yo.

Aquí le tomo la mano al sistema de pensamiento del miedo y comienzo a vivir con él.

La noticia es que sí acompaño mis días de miedo, siempre me voy a vivir en la ansiedad. El miedo me hará creer que tengo que controlar, que tengo que sobrevivir, qué tengo que luchar, qué tengo que competir porque si no, no viviré para contarla.

Pero ¿qué hacer?

Generalmente, dentro de las recomendaciones que nos surgen en terapia están: las técnicas de respiración, el mantenernos en el presente, en realizar meditaciones, ejercicios de “mindfulness”, hacer ejercicio y realizar algunas actividades que nos lleven a la relajación. Aunque todo esto, sin duda, será de gran ayuda, también es importante que entiendas lo siguiente:

1- Las cosas no pasan por casualidad. Cuando algo acontece en nuestra vida es porque así debía de ser, todo es perfecto. Las cosas no son buenas ni malas, sino más bien neutras.
Generalmente el ¿Y si …? Nos llevará a tratar de evitar todo aquello que consideremos doloroso: que termine una relación, que nos despidan, que las cosas no salgan como queremos, pues de alguna manera una de los mayores temores que experimentamos los seres humanos es el miedo al fracaso. El despido, por ejemplo, no es drama. Si te han despedido es porque algo mejor vendrá para ti. Los fracasos nos ayudan siempre. La vida nos lleva a aprender justo lo que necesitamos.

2.- Deja de controlar. Este punto va unido al primero, cuando deseamos a toda costa evitar los fracasos, el miedo se apoderara de nosotros y bajo su hechizo trataremos de ser cuidadosos en cada uno de nuestros pasos. Recuerda que con cada cosa que pasa, la vida te esta enseñado a conocerte y amarte, por ello siempre nos pone en escenarios para que nos demos cuenta quienes somos realmente y de esta manera empecemos a confiar en nosotros.

3.- No se trata de ser perfecto, se trata de ser tú. Siempre estamos aprendiendo, así de que no te exijas demasiado, las cosas no saldrán bien siempre y eso también es un gran momento para aprender cosas nuevas.

4.- Conectar en el presente. El pasado me va a traer depresión y el futuro, ansiedad. El presente es lo único que tenemos así que, deja de pensar en el ¿y si …?

5.- Confía en la vida, que es más sabia que tú. Ábrete de lo que es. Cuando queremos que las cosas sean de tal forma me vivo en angustia y ansiedad. Todo se trata de vivir sin expectativas y saber que cada cosa pasa cómo tiene que pasar.

¿No me crees? Déjame contarte un episodio importante en la vida de Julio Iglesias (si, el cantante).

En 1962 debuto como portero del Real Madrid, tenía entonces 19 años y un futuro en el futbol bastante prometedor. Una noche salió con sus amigos y de regreso a casa tuvo un accidente automovilístico (un día antes de cumplir los 20) del que casi quedo paralítico durante un año y medio.

Mientras estuvo en el hospital tuvo que decirle adiós al futbol y su enfermero le regalo una guitarra para “matar el tiempo”. Cuando se recuperó, se mudó de país y se puso a cantar para ganar dinero, así nació su carrera de cantante.

Es el artista que más producciones ha vendido en más idiomas en el mundo, y el latino que más discos ha vendido de la historia.

Como lo ves, no hay nada que controlar. Cuando uno confía en la vida siempre nos pone en el lugar donde debemos estar.