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Pbro. Roberto Rojas Peña

“Tercera reflexión sobre el perdón”

La persona que no quiere o no puede perdonar difícilmente logra vivir el momento presente. Se aferra con obstinación al pasado y, por eso mismo, se condena a malograr su presente, además de bloquear su futuro. Recuerdo la experiencia de una pareja; ella se consumía dando vueltas sin cesar a un pasado penoso y cerrado al perdón,  llegando a ser una carga y una fuente de problemas para los miembros de su familia. Su marido, exasperado, le suplicaba: “¡Por amor de Dios, olvida el pasado!”. A lo que ella respondía: “¿Por qué? ¿Cómo podría? El pasado es el presente, ¿no? Y también el futuro.

Todos intentamos salir de el, pero la vida no nos lo permite”. Ante su incapacidad de perdonar, su vida se paralizó. El recuerdo del pasado vuelve a exacerbar su antiguo sufrimiento. El momento presente se malogra con cavilaciones inútiles; el tiempo pasa sin felicidad; la posible alegría de las relaciones personales se desvanece. El futuro está cerrado y es amenazador: ya no hay nuevos vínculos afectivos ni nuevos proyectos ni riesgos estimulantes. La vida se ha quedado anclada en el pasado.

Mi experiencia con las personas que están experimentando un duelo por la muerte o la separación de un ser querido me ha probado que el perdón es la piedra de toque que permite verificar si el desapego del ser amado ha alcanzado su término. Después de haber ayudado a la persona a reconocer su herida, a limpiar su universo emotivo y a descubrir el sentido de esa herida, la invito a realizar una sesión de perdón: perdón a sí misma, a fin de eliminar cualquier rastro de culpabilidad, y rencor  al ser querido desaparecido para expulsar cualquier resto de resentimiento causado por la separación. En la dinámica del duelo, el perdón representa una etapa fundamental y decisiva, pues prepara el espíritu para la siguiente fase, la de la herencia, momento en que la persona en duelo recupera todo lo que había amado en el otro.

Te propongo,  si crees que  lo necesitas, realices este ejercicio llamado “Ritual de la herencia”, es un excelente medio de madurar después de una separación, sea esta, del tipo que sea. Aun cuando resulta eficaz sobre todo en los casos en que hayas idealizado a la persona que amabas con un amor pasional, porque habrías proyectado de modo positivo sobre ella lo que en ti había en potencia, pero era inconsciente. Este es uno de los efectos del amor pasional: te saca de ti mismo para hacerte vivir en el otro. Sí, después de tu perdón consideras preferible poner fin a la relación no todo estará perdido. Aún tendrás la posibilidad de recuperar el objeto de tus idealizaciones y utilizarlo para progresar. Así habrás acabado con la relación sin sentirte empobrecido y engañado. Ese es el propósito del ritual de la herencia que te voy a describir.

Como cualquier ritual, el de la herencia es más eficaz si cuentas con la presencia de un guía o de un celebrante y de unos testigos que simpaticen contigo y estén dispuestos a apoyarte en tu proceso.

1. Dos semanas antes de la ceremonia, el guía te ayuda a recordar las cualidades que te atraían de la persona amada. Tal vez, unas cinco, bastaran. Después te pide que busques objetos que puedan simbolizar esas cualidades.

2. La ceremonia puede ser celebrada con objetos que estimulen los sentidos, como incienso, velas, flores, tapetes, olores sabores, etc.

3. El día de la ceremonia, el guía y el heredero se sientan dónde están colocados los objetos-símbolos con los testigos alrededor.

4. El celebrante, después de haber explicado el sentido dela ceremonia, invita al heredero a presentar a la persona amada, describiéndola mediante las cualidades representadas por los objetos símbolos. Después todos guardan unos momentos de silencio meditativo.

5. Después el guía invita al heredero a tomar el símbolo que representa la primera cualidad y le hace repetir la siguiente formula de reapropiación: (Nombre de la persona) _______ como nos hemos separado, recupero____________ (la cualidad elegida) que te presté hace________ (duración de la relación) y que tú has enriquecido con tu propio_______ (entusiasmo, sentido del humor…etc.).

7. El guía le ayuda a reintegrar a su persona la nueva cualidad diciéndole: “Siente en ti la presencia de esta nueva cualidad, óyela hablar en ti, mírala en tu interior” Deja unos minutos para que el trabajo de integración se realice; después invita al heredero a tomar otro símbolo y así sucesivamente con las demás cualidades.

8. El guía del ritual da por terminado su duelo, los participantes le felicitan y, para finalizar la ceremonia, celebran una fiesta.

Este es sólo un esquema, date permiso de añadir o quitar elementos que puedan resaltar la belleza o intensidad de la experiencia. Lo puedes hacer solo o con un grupo o con un guía, con dos o tres cualidades o con experiencias vividas con la persona amada, etc. Recuerda, perdona, sana revive…  Después búscame y cuéntame, si así lo deseas, tus vivencias. Me daría mucho gusto y lo sé, me harán bien.

¡Paz, fuerza y gozo!


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