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Cúpula / También en el PAN apresuran el 2027.

Columna publicada el martes 26 de agosto de 2025.

La semana pasada el gobernador Alejandro Armenta señaló al Partido Acción Nacional (PAN) como responsable de la campaña contra el presidente municipal de Puebla José Chedraui.

Esto sucede porque también dentro de las filas albiazules están apresurando los tiempos. Puebla vive un prematuro y anticipado furor preelectoral.

Desde hace décadas la derecha poblana mantiene una intensa actividad ideológica y hoy -pese a la presencia hegemónica de Morena-, el panismo continúa en esa postura contestataria y crítica, tal y como fue en las últimas décadas del siglo XX, en los ochenta y noventa.

El panismo poblano busca reconstituirse después de quince aciagos años.

A partir de 2010 el régimen morenovallista devastó a la base albiazul.

Los verdaderos militantes fueron marginados y relegados para empoderar a una burbuja de amistades pintadas de azul.

El partido de Gómez Morín y Efraín González Luna perdió su identidad para convertirse en un modelo de negocios.

Hoy en el periodo armentista se exhibe el calado de las componendas financieras detrás del Museo Barroco, el CIS y otras obras faraónicas.

Posteriormente Eduardo Rivera Pérez tuvo en la mano la estafeta, pero sobre todo la oportunidad de convertirse en el nuevo jerarca azul.

En 2021 las circunstancias le fueron favorables, pero no las supo aprovechar.

El trienio que pudo ser un trampolín rumbo a la contienda de 2024 se convirtió en una pesada losa fustigada por los ciudadanos.

La derrota electoral fue la expresión de una sociedad que lo castigó por un gobierno fallido.

La lección merece especial mención, el electorado poblano es particularmente crítico y no perdona.

Luego de la contienda de 2024 el panismo busca el camino hacia la recomposición, mientras que el PRI y Movimiento Ciudadano se exhiben como una oposición domesticada y con escasas posibilidades de construir un andamiaje.

Néstor Camarillo goza del escaño que el PRI le permitió, pero ahora le da otra estocada.

En este momento el panismo poblano es la única corriente que está trabajando para constituirse como una opción social.

¿Cuándo llegará su momento? Cuando Morena sufra un desgaste.

No serán las críticas de la oposición las que causarán ese declive, sino los propios errores del partido guinda.

En política los aciertos se pesan en gramos y los errores en toneladas.

La sociedad difícilmente recuerda los logros, pero nunca olvida los desatinos.

El futuro de Puebla no se va a decidir en las críticas en redes sociales, sino en el ánimo de los poblanos que caminan y circulan por las calles de la ciudad.

Tanto en Morena como en el PAN es evidente un ánimo futurista.

Estamos en agosto de 2025 pero los protagonistas sienten que están en enero de 2027.

Les urge sacar las matracas.

En las filas del partido guinda se mencionan los nombres de Laura Artemisa García Chávez, José Luis García Parra y el propio edil José Chedraui, mientras que en las huestes azules el furor tiene aroma de mujer.

Tres son las féminas que se preparan para pelear en la arena electoral, Mónica Rodríguez Della Vecchia, Carolina Beauregard Martínez y Susana Riestra Piña, quienes tienen momios a su favor.

Las posibilidades de vencer a Morena en 2027 son escasas, pero el panismo mantiene esa mística de los años setenta y ochenta cuando los abanderados se lanzaban a una batalla propia del Quijote, sin posibilidad de triunfo, pero con el ánimo de avivar la llama azul. Estaremos atentos.

cupula99@yahoo.com


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