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En 1995 el premio Nobel José Saramago sorprendió con una novel muy sui generis: “Ensayo sobre la ceguera”, donde retrata el comportamiento de una sociedad ante la pandemia de ceguera, ante el hecho de que todos pierden la vista en un contagio que se da tan solo después de ver a los primeros ciegos; todo se da en cascada porque la multiplicación de invidentes se hace tan veloz como el COVID de nuestros tiempos.

Aflora el egoísmo y el instinto de supervivencia de tal manera que el homicidio es evento constante; los valores se pierden, y un día sin causa aparente todos recuperan la vista descubriendo los inframundos a los que han descendido, y que finalmente la vida sigue igual.

¿Y no será que todo ha sido un sueño y que estamos por despertar?

Siempre ante lo violento de la vida deseamos con vehemencia que se trate solo de un sueño, que la enfermedad no exista, que el accidente nunca haya ocurrido y que no nos hagamos viejos.

Heráclito –filosofo presocrático- afirmaba que, aunque sea el mismo rio nunca nos bañamos en el mismo, y es así que la vida es la misma con sus días y sus noches, con sus estaciones y sus vientos, pero nosotros no somos los mismos.

La pandemia como en la obra de Saramago nos ha desnudado en el mismo rio aflorando egoísmos, envidias y mezquindades; sin embargo, también aparecieron las buenas acciones y la acción solidaria de muchos.

¿Y si despertamos y todo es diferente?

– Que el presidente López Obrador anda como loco por las calles recomendando el uso de cubrebocas;

– Que con ánimo resuelto y con talla indeleble de estadista decidió cancelar sus obras magnas: aeropuerto de Santa Lucía, tren Maya y refinería dos bocas, destinando estos recursos a los millones de personas que la pasan mal por esta pandemia, sosteniendo que el dinero es finalmente de los mexicanos;

– Que ha decidido no cobrar los recibos de luz a los mexicanos por 6 meses para abonar en la recuperación de todos;

– Que en un afán nunca visto bajó 30% el precio de la gasolina, y que con determinación ha dicho que no le importa que se haya gastado el 25% del producto interno bruto, porque ahora es cuando debe usarse sin pichicaterías;

– Que ha cancelado las conferencias mañaneras, y dedica todo su empeño presidiendo el: “Consejo de Salubridad General”, de donde emanan las recomendaciones y acciones necesarias en estos tiempos de muerte;

– Que ha cambiado al Subsecretario de salud Hugo López Gatell, aduciendo que ha bordado mucho en el espacio que ya hasta perdió el piso;

– Que el preciso ha decidido no usar más vuelos comerciales por el riesgo que genera a los demás pasajeros, y que por el bien de todos reducirá los viajes, y cuando lo haga usará un avión como el que destinó para ir a Bolivia por Evo Morales;

– Que ha decidido bajo promesa escrita dejar a un lado eso de: neoliberales, conservadores, fifís, y cuarta transformación, porque asegura que los hechos hablan más que las palabras;

– Que con voz entrecortada ha resuelto no inmiscuirse en procesos electorales, y jura respetar al INE como a la vida misma;

– Que a todos los Secretarios floreros les dará sus espacios que merecen, sin estar decidiendo por ellos;

– Que escuchando aplausos del respetable ha sostenido que ya no echará la culpa a los gobernantes pasados, pero que serán enjuiciados ahora sí todos los malandrines de antes y de ahora, incluyendo a sus familiares.

¿Qué es la vida? Un frenesí.

¿Qué es la vida? Una ilusión,

una sombra, una ficción,

y el mayor bien es pequeño;

que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

Calderón de la Barca.

No sé si es un sueño del que despertamos, o día de los santos inocentes, pero sí me queda claro que lo soñamos todos.