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Como sociedad estamos viviendo una ruptura de principios y valores.

Las leyes se crearon para limitar y sancionar las conductas negativas, pero últimamente se escuchaba que las normas, reglas y leyes estaban allí para romperlas, lo que nos ha llevado a vivir en lo que pareciera un universo paralelo, con hordas de maleantes a toda escala, desde el ladronzuelo de a pie, el robo a la tiendita, la rapiña al vehículo accidentado, el robo a la nación, hasta los empresarios y gobernantes saqueadores y corruptos.

Al final todo es un reflejo, “como es arriba es abajo”, esto me recuerda a la lectura escolar de “El lazarillo de Tormes”, en el pasaje que habla de las uvas, donde el acuerdo es tomar cada uno una uva y el ciego al comenzar a tomar de a dos o tres el lazarillo hace lo mismo, pensando que no será descubierto, debido a su ceguera, siendo después acusado y desenmascarado por el ciego, ya que guardo silencio mientras éste tomaba más uvas que aquel…

Nuestro pueblo dejo crecer la delincuencia, la solapó, hizo burla y gracia de todo acto en contra de los principios de una sana sociedad, hoy se están pagando las consecuencias de esa irresponsabilidad, no es fácil enderezar las ramas torcidas, muchos quisiéramos podarlas de tajo y eliminar de una todo lo chueco, pero con ello torceríamos nuestra propia rama, que difícil debe ser hoy tener la ley en las manos y hacerla cumplir, pero es justo lo que se requiere, detener, denunciar, y sanear la sociedad se vuelve un imperativo.

Nos toca un momento de regenerar toda nuestra estructura nacional y hacer de los valores nuestro vivir cotidiano, poniendo dedo y marca sobre cualquier antivalor, nos toca alzar la voz y denunciar, echar a andar la maquinaria legal, a fuerza de principios y verdad, retomar las sabias palabras ancestrales que regían al pueblo y obrar con honor y verdad, sin solapar y cobijar delincuentes, desde el niño en la escuela que toma algo ajeno, pensando que ese menor creció y dio ese ejemplo a sus hijos y son ahora un núcleo enfermo, la manzana podrida que daña y corrompe a los demás.

Corregir al prójimo tal vez suene fácil, pero el reto es autocorregirnos a nosotros mismos, dentro de los valores morales que en algún momento se nos inculcaron, hacernos conscientes de que cada pequeño detalle cuenta, cada valor es un granito de arena, fomentémosles pues, seamos la generación que rompió el molde y enderezó el camino, nuestra nación merece mejores seres humanos, al final somos más fuertes siendo unidad, es un esfuerzo pero México lo vale.

Somos un pueblo bueno en esencia, siempre nos hemos caracterizado por ser muy trabajadores, por respetar el suelo que pisamos y hacerlo germinar, por tener madres cariñosas y amorosas, que tienen la capacidad de quitarse el pan de la boca por sus hijos, y dar un hogar a nuestros amigos menos favorecidos, por saber recibir al extranjero y hacerle sentir como en casa, por tener una profunda riqueza cultural mitológica, pictórica y lingüística, plena en vestigios, y zonas arqueológicas, joyas coloniales, artistas y artesanos envidiables que hacen de la materia prima un hermoso arte, tengo la confianza de que somos más lo buenos y nos toca predicar con palabra, esfuerzo y ejemplo, recobremos la grandeza, el brillo y la fama, esto nos hará disfrutar y ser dueños y custodios de la riqueza que nuestra patria nos da.