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El 19 de enero se cumplieron 210 años de Edgar Allan Poe, uno de los mejores escritores, de todos los tiempos – al menos para mí -.

El primer acercamiento que tuve fue a través de un libro empastado en color vino que descubrí en un estante de mi papá. Su portada con un gato negro sin un ojo atrapo mi atención inmediatamente.

Años después, vi con mucho agrado la adaptación de “El Cuervo” en uno de los especiales de terror de Los Simpsons, así como una referencia de “Corazón Delator” y la aparición del propio Poe en el intro del especial del Halloween No. 24.

Lo he acercado a los niños con los que trabajo relatándoselos con ayuda de una App llamada iClassics que, para quienes la conocen sabrán que vale cada peso invertido en ella, pues sus gráficos, animaciones y audios son fabulosos.

Hace dos años, acompañado de un gato negro de peluche – que casualmente también solo le queda un ojo – y un cuervo de papel que sostuve a su hombro con cinta adhesiva, mande a Nicolás al festejo de día de muertos en el kínder.

Cuando llegó, la maestra se acercó a preguntarme de que iba vestido, “De Edgar Allan Poe”, le respondí. “Y ese ¿Quién es?”, me respondió.

Edgar nació en Boston el 19 de enero de 1809. Sus padres que eran actores, murieron de tuberculosis, por lo que fue adoptado por los Allan, un matrimonio adinerado. Pasó por diferentes internados donde aprendió francés y latín, teniendo como escenario Gran Bretaña, del que se cree que sus paisajes góticos posteriormente servirían para ambientar muchos de sus relatos.

En 1820 volvió a Richmond y allí cruzó nadando el Rio James. En este lugar también, se enamoró por primera vez; la afortunada era la madre de uno de sus compañeros a quien le dedico el poema “To Helen”.

Para ese entonces, nuestro pequeño Edgar contaba con 14 años de edad. Acudió a la universidad de Virginia para estudiar lenguas y fue aquí donde tuvo sus primeros contactos con aquello que años después pondría fin a su vida: El alcohol, que degustaba entre juegos y apuestas, actividad que le hizo adquirir grandes deudas y abandonar la universidad al cabo de un año.

Regresó a Richmond y a darse cuenta que no podía hacerse cargo de sí mismo se enlistó en el ejército.

En 1827 publicó su primer libro: Tamerlán y otros poemas, que por cierto, no corrió con mucha suerte. La relación con su padre adoptivo que de por si era mala, empeoró y por aquellos años, su madre, Frances, murió. Se dice que este acontecimiento pudo haber ablandado el corazón de Allan, su padre, quien finalmente le ayudo a enlistarse en la academia de West Point en Baltimore. Aquí, compartiría casa con la hermana de su padre, Maria Clemm y su hija Virginia Clemm con quien se desposaría años más tarde, cuando él contaba con 26 años de edad y ella apenas alcanzaba los 13. Dicen las malas lenguas que era impotente por lo que Maria siempre jugo más bien el rol de hermana mayor.

En 1839, trabajaba como redactor en jefe para la revista Burton’s Gentleman’s Magazine donde gozaba de una buena reputación gracias a sus artículos y críticas literarias y es en este mismo año publica “Cuentos de lo grotesco y lo arabesco”, que contenía: “Manuscrito hallado en una botella”, relato que años atrás le había hecho ganar un concurso realizado por un periódico de Baltimore.

Poe gozaba de una época de bonanza que le hizo incluso mejorar las condiciones de vida para su esposa y la madre de esta.
Empieza entonces a desarrollar sus primeros relatos de corte policiaco donde surgen: “Los crímenes de la calle Morgue” y “El escarabajo de oro”.

Todo parecía ser miel sobre hojuelas para Eddy, sin embargo en 1842 su amada Virginia mostraba los primeros signos de la tuberculosis. Según Julio Cortázar, uno de sus biógrafos, un día, esta se encontraba cantado acompañada de su arpa cuando comenzó a salir sangre de su boca. Desde este momento, Poe tuvo que lidiar con la enfermedad de su esposa, lo que le hizo caer en una pequeña depresión que controlaba a través del alcohol e incluso se dice que llego a consumir láudano – una combinación de vino con opio y miles de ingredientes más-.

Su primer éxito vino el 29 de enero de 1845 con la aparición de su poema “El Cuervo” por el cual solo obtuvo un pago de 9 dólares.

Sin empleo y viviendo en pobreza, Poe ve morir a Virginia el 30 de enero de 1847. Cortejó a varias mujeres sin embargo nada se concretó hasta dos años después, con un antiguo amor de su juventud: Sarah Elmira Royster, con quien se animó a contraer nuevas nupcias.

El compromiso se pactó y se cuenta que se veía nuevamente un Poe entusiasmado y feliz. Sin embargo extrañamente desapareció. Fue encontrado después vagando por las calles en estado de delirio y vestía ropas que no eran suyas. Se desconoce las causas de su muerte pues los informes médicos y el certificado de defunción se perdieron, sin embargo hay quienes afirman que su deceso se debió a su alcoholismo. Otras versiones cuentan que al ser épocas electorales, para que pudiera sufragar varias veces haciéndose pasar por otra persona, fue emborrachado e incluso drogado lo que terminó por colapsarlo.

Pero ¿Cuál fue el legado de Poe?

Reposiciono a los cuentos, pues el relato corto no era muy bien visto en aquella época, se le consideraba un tanto corriente pues el lugar especial en la narrativa lo ocupaba la novela. La obra de Edgar renovó la tradición gótica, además de que nos dio personajes que tal parecieran que eran el antihéroe: Asesinos, pecadores y seres autodestructivos, arquetipos que disfrutamos en nuestros días a través de comics y videojuegos.

Pienso que muchas de las cosas que miramos con miedo y reserva, Edgar logró encontrarles cierto atractivo pues incluso afirmaba que: “A la muerte se le toma de frente, con valor y después se le invita a una copa”.