Select Page

Cuando alguien.

Hoy que estamos en los albores de año y en el que sin lugar a dudas habrá tropiezos, éxitos, dolor, tristezas, angustias, desesperanzas, caminos ásperos o llanos, en fin, tantas experiencias por las que tendremos que pasar, podemos albergarlas en nuestro corazón y resentirnos con la vida o decidir tomarlas como parte de una experiencia más y que nos impulse a depender más de Dios y Su Gracia.

Le titularon “Cuando alguien”, ¿me permite un momento de su atención?

Cuando alguien te de una rama con espinas, en vez de tomarla con indignación y correr el riesgo de pincharte las manos, recíbela con serenidad y plántala en el jardín de tu vida.

Mas, cuando recojas las rosas, no te olvides de mandar por lo menos una para ese alguien. A final de cuentas, fue ese alguien quien te dio la rama.

Cuando alguien te dé un puntapié, en vez de devolvérselo, recuerda que diste un paso al frente, en tanto que él quedó un paso atrás.

Cuando alguien te grite, no respondas con otro grito, para no correr el riesgo de quedarte también ronco.

Cuando alguien te escupa, recuerda que un poco de agua y saliva harán que quedes aún más limpio que antes, mientras que el que escupió perdió un poco de saliva y que le serviría benéficamente en su digestión.

Cuando al fin, alguien se ría de ti, sonríe a ese alguien. Al final, dicha persona precisa mucho de una sonrisa.

Interesante ¿no le parece?

Pareciera utópico e irreal vivir de esta manera en estos tiempos en donde solemos responder pagando con la misma moneda, y defendernos ante cualquier ataque a nuestra persona.

Sin embargo es aquí donde dónde podemos permitir que el carácter de Jesús vaya formándose en nosotros y vayamos creciendo cada día permitiendo que Él viva su vida en nosotros, solo así veremos la vida desde una óptica diferente, desde la perspectiva de Dios.

En una de las declaraciones del Sermón del Monte, Jesús expresó lo siguiente: “Haz a otros todo lo que quieras que te hagan a ti. En esto se resumen las enseñanzas de la ley y de los profetas” (Mateo 7:12 NBV)

Permítame compartir estos breves consejos o valores como le han llamado, que sin lugar a duda pueden ayudarnos en nuestro caminar diario.

SERENIDAD: Sé tranquilo en tu interior. Deja que esa paz y esa alegría irradien a través de un semblante sereno. Un semblante sereno es pacífico, sonriente, serio y no muestra ninguna emoción violenta. Es como la superficie de un lago en calma.

REGULARIDAD: Sé regular en tus hábitos diarios, en tus prácticas espirituales y en tu trabajo. Levántate siempre a la misma hora. Sé puntual en tus actividades. Eso te liberará de preocupaciones y ansiedades. Harás siempre lo correcto en su justo momento.

SINCERIDAD: Deja que tus palabras coincidan con tus pensamientos. Deja que tus acciones coincidan con tus palabras. Deja que haya armonía entre tus pensamientos, palabras y acciones.

SIMPLICIDAD: Sé natural. Habla con sencillez. No retuerzas las palabras, no caigas en los tópicos. Sé llano. Evita la diplomacia, el disimulo y la sinuosidad.

VERACIDAD: Sé veraz. Cumple tus promesas. No exageres ni retuerzas los hechos. Piensa dos veces antes de hablar. Habla dulcemente (no significa que seas “meloso”, con el tiempo puede ser chocante). Sé preciso en lo que dices.

HUMILDAD: No alardees de tu nacimiento, posición, cualidades o logros espirituales. Recuerda la naturaleza de todas las cosas. Elogia a otros, sin caer en la lisonja.

SERENIDAD: La irritabilidad es precursora de violentas explosiones de cólera. Vigila las alteraciones del equilibrio mental. Observa las pequeñas olas de cólera que rizan el lago de tu mente, no permitas que adquieran grandes proporciones.

ECUANIMIDAD: Ten calma. Soporta pacientemente el insulto, la injuria, el sufrimiento, el fracaso y la falta de respeto. No te engrías con la alabanza, el éxito y los honores. En ambas situaciones mantén una actitud equilibrada. Obra igual con los amigos y con los enemigos. No dejes nunca que nada turbe tu paz interior.

Y sobre todas las cosas, llenémonos de Dios, el verdadero dador de paz, de tranquilidad, de serenidad. ¿Podemos anotarlo en nuestra agenda diaria como prioridad?

Gracias por su atención, Feliz Año y excelente Fin de Semana.