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Lic. Erika Rodríguez Carvajal

Buen fin de semana. Durante el trascurso de estos días con tristeza escucho muy a menudo las ganas de la gente de darse por vencido debido a conflictos que pasan; la situación económica, la falta de liquidez que a veces trae consigo problemas entre la pareja, nos causa stress y estamos más irritables y por lo mismo estamos más propensos a tener problemas.

Yo considero que aunque la situación sea dura no debemos de dejar de confiar y tener Fe en Dios. Todo tiempo de tribulación y dificultad tiene un inicio y un fin, no puede ser eterno. Alguien a quien estimo me dio la siguiente reflexión que realmente me ha hecho pensar y quisiera compartirla con ustedes:

El Helecho y el Bambú

Un día decidí darme por vencido…renuncié a mi  trabajo, a mi relación,  a mi espiritualidad… quería renunciar a mi vida.

Fui al bosque para  tener una última charla con Dios.

“Dios”, le dije. “¿Podrías darme una buena razón para no darme por vencido?” Su respuesta me sorprendió…”

Mira a tu alrededor”, El dijo.

¿Ves el helecho y el bambú?”

“Sí”, respondí.

“Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, las cuidé muy bien. Les di luz. Les  di agua. El helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú.

“En el segundo año el helecho creció más brillante y  abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero  no renuncié al bambú.” Dijo él.

“En el tercer año, aun nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié.” Me dijo.

“En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú.

No renuncié” dijo.

“Luego en el quinto año un pequeño brote salió  de la tierra. En comparación con el helecho era aparentemente muy pequeño  e insignificante. Pero sólo 6 meses después el bambú creció a más de 100 pies de altura.  Se la había pasado cinco años echando raíces.

“Aquellas raíces lo  hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir”.

“No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar” Él me dijo. “¿Sabías, mi  niño, que todo este tiempo que has estado luchando, realmente has estado echando raíces?”

“No  renunciaría al bambú. Nunca renunciaría a ti. No te compares con otros” Me dijo. “El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso”.

“Tu tiempo vendrá” Dios me dijo. “¡Crecerás muy alto!”

“¿Qué tan alto debo crecer?” Pregunté.

“¿Qué tan alto  crecerá el bambú?” Me preguntó en respuesta.

“¿Tan alto como pueda?” Indagué.

“Sí”. El dijo. “Dame  Gloria al crecer tan alto como puedas”.

Espero que estas palabras  puedan ayudarte a entender que Dios nunca renunciará a ti.

Nunca te arrepientas de un día en tu vida. Los buenos días te dan felicidad. Los malos días te dan experiencia. Ambos son esenciales para la vida.

La felicidad te mantiene Dulce,

Los intentos te mantienen Fuerte,

Las penas te mantienen Humano,

Las caídas te mantienen Humilde,

El éxito te mantiene Brillante

Pero solo Dios te mantiene Caminando…

En días difíciles lo ultimo que tenemos que perder es la esperanza en que todo ira mejor. Todo tiene un tiempo y un propósito. Si dejamos que se marchite la samilla de la esperanza, entonces ¿que sentido tendría nuestro caminar si no esperamos nada?. Si dejamos de tener fe y dejamos de creer en lo único que realmente me puede sostener (Dios) entonces ¿en que puedo creer?. Si dejo de luchar y me doy por vencido entonces ¿como podré dejar una huella en los demás?

A veces podemos sentir que nos ahogamos, que no hay salida, pero si me enfrasco en esto realmente no tendré salida, veré todo negro y no veré posibles alternativas, estaré distraído en lo positivo que aun no “negativo” puede tener, y estaré muy atento a lo difícil, las oportunidades entonces pasaran de largo y no podremos aprovecharlas.

¡Animo! que Dios les bendiga y que en su vista, en su corazón y en su mente siempre haya una luz de esperanza. Que tengan un excelente fin de semana