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Ni todo en esta vida es imposible, ni todo lo posible sucede, paradójico, pero cierto. Pensamos que hay situaciones en la vida, que son difíciles de lograr, no por la incapacidad de hacerlas, porque me ha quedado claro, que el poder y el querer, siempre están latentes, pero se van al caño, cuando aparece el deber. Vivimos en un mundo en donde, lo imposible resulta atrayente, debido a la carga  de prohibiciones que tiene, y al darnos cuenta, que nuestro cerebro reacciona mejor a una negación, somos necios e insistentes, pero, ¿qué sucede cuando a estas tres se les pierde el significado y nos detienen?

Así es, leyeron bien, creo que todos aquellos que me están leyendo, en algún momento de su vida anhelaron tanto algo, que en su mente existía la imposibilidad de realizarlo, y no porque estuvieran perdidos, sino porque el miedo a llevarlo a cabo, nos paralizó y simplemente “no podíamos”, por mucho que quisiéramos; o “no queríamos” por mucho que pudiéramos; o simplemente “no debíamos”, vaya, un sinfín de pretextos. Es un teje y maneje el tomar decisiones en base a un poder, querer y deber, aunque suenen absurdas, son palabras muy pesadas para el hombre, nos llena de responsabilidades y miedos, y eso no es, más que el claro ejemplo del saber tomar una decisión. Pero qué sucede cuando estas simples palabras se convierten en obstáculos para nuestro andar, pues fácil, comenzamos a ver todo de una manera más compleja y difícil de entender, cuando la realidad dictamina lo contrario.

Cuando uno de verdad quiere, de pronto todo se puede y el deber ya no se ve como una obligación, sino como un gusto, si te dejas llevar por el sentimiento de querer, todo por añadidura resulta de manera positiva, o al menos, comienzas a tener satisfacciones de realización y crecimiento y logras tomar decisiones más fácilmente, en torno a tu seguridad, claro, si es que salió como querías, en caso contrario, tampoco te afliges, porque al menos no quedaste con una espinita de intentarlo.

Cuando puedes, basta que con quererlo para impulsarlo, tener al alcance de nosotros las facilidades para lograr nuestro objetivo, es sinónimo de llegar a la meta, ya que, a veces, los obstáculos nos invaden por mucho que tengamos las ganas de hacerlo; es por eso, que si de verdad se puede, todo fluirá como debe ser, bien dicen, poder es querer, pero no confundan el poder de autoridad, ese corrompe a quien lo tiene y se cree con derechos y atribuciones que no le corresponden y hace mal uso de él, con aquél que nos motiva a seguir aprendiendo de la vida. Y por último, cuando se debe, no siempre se quiere y se puede, esta suele ser la forma más compleja de vivir, bajo el deber, y es porque aún no entendemos, que hay obligaciones y situaciones, que por más que seamos renuentes de ellas y tratemos de huir, siempre estarán presentes, por lo que el deber, hará la diferencia en cada uno de nosotros.

Este nos mostrará de qué y para qué estamos hechos. Gracias al deber, podemos regular el sistema y encontrar un balance en la vida, de lo contrario, creo que iríamos sin rumbo y sin una meta fija por cumplir.
Sin embargo, ¿qué sucede cuando no queremos, no podemos o no debemos? Entramos en conflicto interno y nos convertimos en una mar de ideas y pensamientos que no pueden  con nuestro existir; comenzamos con la infinidad de cuestionamientos, poniendo en tela de juicio si nuestras decisiones son las correctas o son las adecuadas para las situaciones que estamos viviendo.

No entendemos, que a veces, no todo será como uno desee, que siempre habrá distintas reacciones a nuestras acciones, pero que nada de eso tiene porque perjudicar nuestra persona, si tenemos bien claro el enfoque que queremos dar. Nos sentimos obligados a ser algo que no somos por miedo al rechazo,  sin embargo, es simple, si de verdad no queremos, no podemos y/o no debemos, lo asimilamos y seguimos avanzando. Es necesario comenzar a vivir de forma que nos haga mejor personas, no para la sociedad, sino para nosotros mismos, por ende, al conseguirlo, seremos mejores seres humanos en este mundo tan extraño que estamos habitando.

No mires todo de manera negativa, permítete dar oportunidades diferentes; cuando quieras, disfrútalo a manos llenas, aun cuando el poder y deber no estén de acuerdo, de ahí aprenderás que a veces el querer solo es pasajero; cuando puedas, todo será más fácil, porque el querer te alentará, y si el deber no está de acuerdo, podrás aceptar de manera positiva, las consecuencias; y cuando debas, no hagas caras, seguramente, es parte de tu formación para ser una mejor persona. Aprende a decidir en conjunto, ya si nada de esto sirve, entonces, busca al azar, puede que sea tu mejor aliady/o tu peor enemigo.