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Los peligros de vivir en sociedad conlleva violencia que es un común denominador en todo el mundo, en las diversas culturas, como en todas las épocas y en todos los estratos de la sociedad.

El fenómeno social de la violencia es mucho más amplio que el problema institucional de la violencia en el centro educativo; la violencia está en la calle, en la vida doméstica, en el ámbito económico, educativo, político y social. Lo que ocurre en los centros escolares no es más que un reflejo de lo que ocurre en la vida pública y privada en todos sus aspectos.

En la actualidad el acoso escolar conocido como ‘bullying’ ha aumentado espontáneamente. En general, se piensa que el acoso escolar se refiere exclusivamente a algo físico y externo: tal como peleas y agresiones. Sin embargo, hay multitud de actitudes de acoso verbal y psicológico que tienen los mismos efectos demoledores, insultos, vejaciones, infundios, críticas, motes, aislamientos, murmuraciones, chistes, robos de material, etcétera.

De igual manera hay que tener en cuenta que además del acoso escolar entre los propios alumnos, también ocurre hacia los profesores o incluso hacia los padres.

Para que se le pueda denominar acoso escolar (bullying), debe de darse entre varias personas hacia una sola durante un tiempo denominado. Los acosadores suelen tener autoestima baja, carecen de estrategias asertivas para resolver conflictos y con frecuencia han recibido una gran agresividad en la familia o en el entorno en que viven. A menudo estas personas sufren fracaso escolar y el acoso se convierte en un mecanismo de defensa para que no se pongan de manifiesto las propias debilidades.

A consecuencia de que hay más impunidad por parte del agresor, la víctima se ve todavía más indefensa y ridiculizada. El que se puedan difundir imágenes comprometidas, por ejemplo, sin el consentimiento de la persona objeto de la ridiculización. Muchos de los niños desempeñan los roles de las víctimas y de intimidaciones al mismo tiempo pero ahora las niñas son más de las que se creía. La intimidación indirecta puede hacer mucho daño.

En cuanto a los intimidadores, es muy raro que actúen solos, por lo regular siempre existe un jefe y sus compinches. El jefe ordena y los cómplices las ejecutan, de manera que no es tan fácil saber el verdadero autor intelectual de las agresiones. Los niños que ayudan son niños que por lo común son dispuestos a hacer todo lo que se les pida para pertenecer a un grupo que para él es muy importante.

Todas las manifestaciones crean relaciones circulares que se alimentan solas una vez establecidas: el temor, la soledad y la hipersensibilidad hacen que los intimidadores lo identifiquen rápidamente como una presa fácil que pueden atacar. A cada agresión, el temor, el aislamiento y la desconfianza del niño se acentúan.

Muchos niños creen que algunos defectos físicos son la verdadera causa de intimidación y discriminación, como la gordura, los lentes, los ojos bizcos, las orejas despegadas, la estatura baja, color de piel, las incapacidades físicas e intelectuales, entre otras diferencias.

El lenguaje corporal es habitualmente de orgullo, sin embargo, pueden ser buenos actores y adoptar diferentes posturas según las circunstancias.