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Hemos llegado al mes en el que una de las canciones más famosas de Arjona hace su aparición como “halago” a la mujer, este guatemalteco conjunta sus letras para tratar de dar una idea de todo lo que los hombres estarían dispuestos a hacer para agradecer su existencia, aunque cabe mencionar que habrá mujeres como yo que se sentirían muy agradecidas de que las canciones de Richie por lo menos no sonaran en este día.

Marzo es un mes perfecto para hablar de la mujer y más aun de la incansable lucha en la que se ha mantenido a lo largo de estos años exigiendo igualdad en los derechos con los que tienen los hombres, sin embargo me parece importante rescatar que en nuestro México Antiguo no siempre se vio presa de esta disparidad – al menos para los mayas – y es lo que la letras de esta columna vienen a contarles.

Según la concepción de algunas culturas prehispánicas todo partía de una dualidad, pues no podían concebir la idea del hombre sin la mujer, aunque cada uno tenía un papel muy definido dentro de la sociedad.

Esta idea de la parte y la contraparte se hace presente en la cosmogonía en divinidades como Ometéotl , un ser andrógino que contenía los principios femenino y masculino Ometecuhtli (“Señor Dual”) y Omecíhuatl (Señora dual).

Por otro lado, los mayas, tenían a la diosa Ixchel e Itzamná, quienes eran los padres de los dioses y así como ellos varios más contaban con su parte femenina.

Esto nos da una idea de que por lo menos en alguno de los espacios que conformaban los trece cielos del universo mexica había dos tronos en lugar de uno. (En el cuarto y en el trece para ser exactos) lo cual al menos para mí es algo muy justo.

Sumado a esto, había diosas muy importantes como Coyolxauhqui – con la que varias veces me espantaron que ese sería mi fin si no comía, pues me desharía (mi ignorancia tenía 7 años)- Toci, la diosa de la medicina, Chalchiuhtlicue, la diosa del agua – de la que por cierto se encuentra un rostro en uno de los manantiales de Garci – Crespo y como ya no se puede entrar pueden consolarse viéndola en el mural exterior de palacio municipal -.

Estas no representaban una rivalidad con los dioses, sino más bien su objetivo era mantener un equilibrio para el universo. #GirlPower

En la cultura Maya – que es mi favorita – hubo una igualdad sin igual con respecto a los hombres, pues aquí, las mujeres pudieron experimentarse en papeles de poder y autoridad.

Dos de los doce gobernantes de Palenque fueron mujeres, quienes fueron clave para la preservación del poder: La señora Kanal Ikal, quien gobernó de 583 a 604 A.C. y la señora Zac – Kuk que estuvo en el poder del 612 al 640 y fue madre de uno de los gobernantes más influyentes de este lugar: Pakal II

Por otro lado, dentro de la sociedad mexica, existían las Macehualli – o mujeres de clase baja – que miraba pasar sus días entre el hogar y el campo, tal como se planeaba desde el día de su nacimiento al enterrar el cordón umbilical junto a la casa.

Por otro lado, las Pipiltin – o nobles- eran aquellas que, aunque tenían servidumbre debían hilar, tejer y bordar, pues a pesar de pertenecer a una clase más nice, elaboraban mantas para pagar las multas al estado, pero no solo eso, pues ellas también se involucraban en la compra de esclavos y en el intercambio de mercados.

Las mujeres que se desempeñaban como curanderas, parteras y astrólogas eran muy reconocidas por la sociedad, sin embargo había un oficio que era muy respetado y hasta digno de ciertos privilegios: Las prostitutas religiosas.

Las Ahuianime eran protegidas y pagadas por el estado. La importancia de su presencia en la sociedad mexica radicaba en que eran las acompañantes de los guerreros y de las víctimas de sacrificio. Con los primeros se garantizaba que estos chicos no violaran a las mujeres de los pueblos conquistados, con los segundos su deber era complacer sexualmente durante 20 días al joven que representara a Tezcatlipoca en la celebración del Toxcatl.

Ellas acostumbraban a bañarse con hierbas olorosas, pintaban su cuerpo de amarillo y, a diferencia de las nobles quienes llevaban el pelo recogido, solían llevar el cabello suelto o solo peinado solo de un lado con una trenza, además de que acostumbraban a mascar tzictli, para llamar la atención. (Ponga en su mente cualquier película de ficheras y recordará que parte importante del outfit es mascar un chicle).

Para rematar al llegar a la edad adulta podían casarse con los guerreros que habían acompañado, es decir, tenían altas posibilidades de mejorar su condición social.

Nuestro papel en la sociedad actual no es muy distinto a este antiguo panorama, sin embargo, gracias a la lucha de muchas mujeres hemos podido nuevamente irnos abriendo un lugar.

Si bien es cierto que a nivel laboral poco a poco hemos ido recuperando terreno frente a los hombres aún no llega a un nivel de igualdad, pues los mejores salarios y cargos importantes siguen siendo de su dominio y para muchos de nuestros compañeros las tareas domésticas son exclusivas de las mujeres.

Ruego por el día en que en un abrazo podamos reconocernos como iguales.