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En estos últimos años se ha puesto muy de moda el ser feminista, que hace referencia a la igualdad que desde hace mucho años ha buscado tener la mujer.

Las ideas que nos han llevado a hacernos notar en este mundo que por grandes momentos pareciera que era movido únicamente por hombres se los debemos a Simone de Beauvoir, una intelectual francesa que a mediados del siglo 20 revolucionó el rol de la mujer.

Junto con Jean Paul Sartre, quien era su pareja, hicieron grandes aportaciones al existencialismo. Sus ideas las conocemos gracias a que se han vuelto lemas de diferentes movimientos que buscan hacer valer a la mujer.

Desde muy pequeña tenia clara la idea de ser escritora y por medio de ella nos comparte la manera en que fue creciendo, como lo plasma en su libro “Cuadernos de Juventud”, un diario íntimo que abarca de los 18 a los 22 años y en el que reflexiona sobre el dolor, la ruptura y deja ver su gran amor por la lectura.

En “La mujer rota”, personajes femeninos se miran a través de sus conflictos sentimentales y morales. Nos deja ver como “el amor” las ha vuelto abnegadas pero esto, a final de cuentas, les provoca insatisfacción.

Si tiene oportunidad de leerlo háganlo, a sabiendas que es una lectura con una narrativa extraordinaria pero que nos llevara un poco a la impotencia de no poder ayudar a quien se viene de más a menos.

En su libro de “La plenitud de la vida” – al que se le considera como la continuación de “Cuadernos de Juventud” – da a conocer las razones por las que no comulga con el matrimonio.

Habla de su relación con Sartre hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Genera en el los términos de Amor necesario – respeto hacia el otro y la libertad individual frente a terceras personas – que era el que llevaba con Sartre y amores contingentes – son aquellos amores que existen pues hay atracción intelectual, emocional y/o física, y aunque pueden llevarse a cabo con pasión e intensidad, no alcanzan el carácter necesario.

Con la aparición de “El segundo Sexo” Beauvoir estudia las causas por las que la mujer es considerada como “el otro”. Decía que las diferencias en el modo de educar residía en el sexo del niño, a los varones se les fomenta la independencia y la represión de los sentimientos (¡Los hombres no lloran!).

Sostenía que “No se nace mujer, se llega a serlo”.

El género esta sobre el sexo pues la cultura hace ser a las mujeres lo que son y es aquí donde hace su aparición la madre, la prostituta, la lesbiana, la narcisista, la enamorada, la mística.

Simone propone sustituir instinto femenino por sensibilidad feminista, es decir, que las mujeres puedan percibir los límites que les imponía la sociedad y tuvieran deseos de rebelarse contra estos límites.

A través de Hegel, Beauvoir explica la opresión de la mujer con la dialéctica del Amor y el esclavo.

El filósofo alemán definía al primero como aquel que ha arriesgado la vida en combate y ha luchado para conservar su libertad, aquel que lucha por la trascendencia jugándose la vida.
Por otro lado, el esclavo no quiere luchar ni arriesgar la vida y por ello contempla a éste amo como un ideal.

Para Simone, la mujer, como el esclavo, está en desventaja con el hombre, quien jugaría el papel del amo. Las decisiones de ella dependen de la voluntad del hombre, es de aquí que comienza a presentar un modelo emancipación económica para la liberación de las mujeres.

El existencialismo – corriente filosófica a la que pertenecía ella y Sartre – afirma que todo sujeto trasciende a través de los proyectos, aquello a lo que se le da sentido a través de la acción.

De no concretarse este, el individuo se queda como estaba, es decir, no trasciende, se quedan en la inminencia.

Las mujeres, según Beauvoir son obligadas a vivir así. Pero desde afuera hay un factor que también impide este crecimiento y es la opresión.

Por lo que, en resumen, la cultura y la sociedad impiden a la mujer realizar su trascendencia. Por ello sostiene que no puede haber una verdadera liberación de las mujeres si no se destruye el patriarcado, al que Beauvoir define como política sexual, es decir, la relación entre los sexos es de dominación de los hombres sobre las mujeres. Pero todo esto se revierte con la liberación de la mujer.

La liberación se concibe a partir de dos principios: la mujer debe tener un trabajo, lo que se traduciría en lograr una independencia económica, el segundo es que la lucha por esta liberación debe ser colectiva.
Busca que ninguno de los dos sexos se opriman y al contrario, ambos sean libres.

Simone de Beauvior murió el 14 de abril de 1986, fue enterrada en el mismo sitio que Sartre y fue ella quien dejo un gran legado para impulsar a la mujer a luchar por su igualdad.