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Don Juan tenía 55 años cuando se fue para siempre. Con gusto asistió al cumpleaños de su compadre de toda la vida, tomó algunas cubas, y cuando la tarde amenazaba con irse, sintió calor, caminó por el patio, se recargó en la pared, y suavemente se fue deslizando hasta quedar sentado. Sus dos manos oprimiéndose el pecho hacían pensar que algo le dolía. Un infarto con la velocidad de la luz cortó su vida.

Aunque da la impresión de que el mundo es muy viejo, debemos aceptar que es joven con inquilinos viejos, es tierno con habitantes que con avidez destruimos diariamente cada pedazo de planta que nos toca pisar.

La esperanza de vida al nacimiento, significa los años que un ser humano pudiera vivir sumando factores a favor y en contra desde su nacimiento, la madurez y obviamente la vejez. En 1930 por ejemplo la esperanza de vida era de 36.8 años, en 1970 de 62.6 y ahora mismo es de 82 años, siempre más para el sexo femenino. Esto no quiere decir que en aquellos tiempos no hubiera ancianos, sino que la muerte infantil era muy alta, y al promediar disminuía esta ilusión de vida. Por ejemplo en los años sesentas en la república Mexicana un niño, tenía un 36% de posibilidades de morir en el primer año de vida.

CAUSAS DE MUERTE EN LOS AÑOS SESENTAS.
Hace un poco más de cincuenta años las causas de muerte eran muy diferentes, eran acorde al momento de la historia, del avance científico, y del desarrollo de las grandes urbes.
Los problemas que más originaban muerte eran por razones transmisibles, como infecciones respiratorias, tuberculosis, problemas gastro-intestinales como las parasitosis y los procesos infecciosos; la muerte por accidentes iniciaba su ascenso, y la muerte por cáncer empezaba a etiquetarse con soltura.

MEDIDAS QUE DISMINUYERON ESTA MORTALIDAD DESPUES LOS SESENTAS.
Sin lugar a dudas fueron las recomendaciones sanitarias las que cambiaron la cara de la muerte en esa época: lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño, el drenaje y el agua potable. Seguramente te acuerdas cuando era de lo más común beber agua de la llave, o el que no hubiera drenaje en muchas casas; aunque sigue siendo parte de este México cada vez más pobre, existe la conciencia de las medidas de prevención.

LLEGÓ EL SIGLO XXI Y LA GLOBALIZACION.
LLEGÓ LA ENFERMEDAD Y LA MUERTE.
En nuestro México de mil colores apenas hace 40 años, la gente caminaba diez veces más que ahora; si una persona de la periferia por ejemplo, necesitaba ir al centro lo hacía caminado, el trabajo en el campo ocupaba todo su horizonte del día, y con soltura llevaba la comida para casa: calabacitas, elotes, habas, etc.. Solía dormirse temprano, tanto porque el campo lo esperaba, como porque tarde ya no había más cosas que hacer, o si acaso escuchar en la XEW un capítulo de: ·Chucho el roto” el bandido generoso con Manuel López Ochoa, o el episodio de “San Martin de Porres” –la vida de un pobre mulato, que alcanzó la santidad- . Cuando apenas iniciaba el día la gente se aprestaba a sus labores, el almuerzo era temprano, y caminar era de uso constante. No quiero decir con esto –de una buena vez- que siempre tiempos pasados fueron mejores, había como es obvio serias limitaciones en lo que la modernidad nos vino a regalar.

Es evidente que el gran fenómeno del siglo XX fue la llegada de la televisión, un sistema de información, de entretenimiento que al paso de los años se ha apoderado de cada casa con 3 horas como mínimo cada 24hs. Es frecuente que en tiempos actuales casi en cada habitación exista un plasma, y que se enliste casi en primer lugar cuando un padre de familia ordena sus prioridades. Hasta muy tarde se está frente a la pantalla, y por razones hasta biológicas aparece el hambre, y se cena muy tarde para dormir en seguida todavía con los eructos de los tacos del Güero, o de las chalupas de doña Mecha, la de la esquina.
El celular llegó como impronta a cada mano de ricos y pobres para aislar y generar problemas en aquellas personas que lo usan en forma indiscriminada. Los problemas ya aparecen: aislamiento, depresión, trastornos del sueño, ansiedad y más sedentarismo. Los niños ya se alistan en estos problemas.

Comemos más, nos dormimos tarde y caminamos poco. Es fácil confrontar esta idea cuando vemos en un panorama grande al México nuestro: el de extrema pobreza, el carente de fuentes de trabajo, el de las grandes injusticias, y el del abandono en grandes brechas de nuestra patria; pero aun así, la alimentación es mala, ya que está siempre sustentada en la enorme publicidad de la famosa comida chatarra.
Como un éxito de desarrollo parece que las comunidades en desarrollo aumentan sus puntos cuando llega McDonald’s, o la recomendación de un nuevo y sabroso puesto de tacos.
SOMOS LO QUE COMEMOS
Hoy más que nunca esta frase asienta sus reales, cuando podemos confrontar con mucha precisión la ecuación que invariablemente apunta a la DIABETES y la muerte.

CAUSAS DE MUERTE EN MEXICO.
Diabetes Mellitus y sus complicaciones en primer lugar, y problemas cardiovasculares a su lado. La diabetes se instala en organismos genéticamente predispuestos, pero sobre todo con alimentaciones modificadas por lo suculento, lo abundante, y lo intenso de carbohidratos, habituales por muchos años.
Este cambio de estilo de vida que provocó la modernidad, comer más y moverse poco, ha iniciado el cobro de facturas con creces desde hace ya varios años. Cerca de cien mil muertes al año en todo el país a causa de la diabetes, cuando hace 50 años ocupaba el sexto lugar entre las causas de muerte. Hoy día hablar de insuficiencia renal, de diálisis peritoneal, o de hemodiálisis es tan frecuente que ya poco los médicos tenemos que explicar. La diabetes cada día se instala en población más joven, pero también cada vez es mayor el sobre peso y la obesidad mórbida, colocándonos en el no honroso primer lugar del mundo. La diabetes se mueve a sus anchas, como reina de las fiestas patrias nos invita con saludos cortos y largos. Nos hemos vuelto expertos en diagnosticar aun sin ser médico al nuevo diabético: de repente muy delgado, piel pálida, y la inevitable boca seca, que basta oírlo hablar y ver como se esfuerza por juntar saliva, todo su cuerpo se ve deshidratado.

LA REVOLUCION DE LOS TRES PASOS
Ante este panorama desolador y lamentable, parecería que solo falta espera que el próximo enfermo sea yo, y que dado este estilo de vida impuesto por la tan sobada globalización, solo sería esperar lo inevitable. Te propongo tres pasos que pueden revertir esta tragedia:

1.-DIAGNOSTICO Y TRATAMIENTO.
Después de más de 30 años de ver pacientes, lo más socorrido ante un diagnostico semejante es negarlo –a mí no me puede estar pasando-¡está loco¡ Como el sentido común obra de inmediato, habrá el que piense que de ser cierto, con correr diariamente, y sudar a mares resolverá el problema y sin quien nadie se dé cuenta; otros buscarán la cura milagrosa, esa de inyectarse la propia sangre, o beber la orina; o lo más lamentable de todas la actitudes: ¡DE ALGO ME HE DE MORIR¡ y seguir con la misma costumbre: comer mucho, no hacer ejercicio y tomar alcohol todos los fines de semana.
Está científicamente comprobado que bien se puede vivir con la diabetes. Será necesario cambiar tu estilo de vida, que al final del camino resultará magnifico. El tratamiento debe ser indicado por un médico experto en esta enfermedad, y la medicación debe seguirse a “pies juntillas”, no importando si el galeno decide desde el inicio uso de la insulina.

2.-DIETA

Hace un poco más de 4 millones de años, cuando el mono se puso de pie y se transformó en el “homo sapiens” inició un largo camino que no me atrevería a asegurar haya sido siempre en beneficio de sí mismo. Descubrió una experiencia propia de los “pensantes”, y se dio cuenta que era buena y la empezó a repetir sin cesar: EL PLACER.
Observó que el comer le provocaba sensaciones únicas, fantásticas, que el degustar diferentes platillos iluminaba su vida, sus sensaciones le invadían todo el cuerpo, y empezó a comer más, y más.
Los seres humanos no requerimos mucha cantidad de alimentos para vivir, es tan fino el cuerpo humano que raciones pequeñas serán suficientes para la nueva síntesis de proteínas, de enzimas y de células nuevas necesarias para el vivir. Sin embargo, el placer no se puede abandonar por expresión final de sustancias cerebrales llamadas endorfinas, que al final nos hacen sentir bien, muy bien. El placer sazona la existencia, y si el comer es un placer es evidente que los demás, como el sexo, el poder, la riqueza y el control se vuelven indispensables en este mundo pensante de unos contra otras. No necesariamente estoy pensando solo en políticos.

Volviendo al tema de la diabetes y los problemas isquémicos del corazón, el hecho se incrementa cuando el comer-placer-se repite a cada momento y en forma totalmente desordenada: almorzar tarde, comer mal y cenar mucho. Galletas, dulces, golosinas y casi sin beber agua, pero eso sí, sin faltar la estrambótica y avasalladora COCA-COLA.
Esta dietas solo tiene un fin: generar enfermedad, perpetuar la obesidad, renovar la insuficiencia circulatoria y dañar el tubo digestivo.
El cambio en la dieta implica desafortunadamente una real disciplina. No hablo de abandonar el placer, sino aprender a comer en su momento y raciones más acorde con nuestras necesidades. El placer debe disfrutarse en medidas pequeñas, poco a poco, y si el comer produce este paraíso de muchos colores hagámoslo con sutileza.
Te propongo los siguientes consejos:

Almuerza siempre temprano (antes de las 10 de la mañana) y con mucho placer;
Come después de las tres de la tarde evitando demasiado pan;
Suspende la Coca-Cola y aprende a tomar agua;
Cena muy poco, créeme que no hace falta cenar hasta el límite, es más, es bueno acostarse con hambre.
Por último si a media mañana o por la tarde sientes ganas de comer algo, aprender a digerir fruta, y sobre todo a tomar por lo menos 6 vasos con agua al día.

¡El comer es un placer¡ vivámoslo con soltura pero con responsabilidad.

3.-EJERCICIO
El diseño de grandes medianas y pequeñas ciudades significa inevitablemente la movilización rápida, el ahorro del tiempo, y el deseo como los magos de poder estar en un día en varios sitios. Iniciamos así la historia de caminar poco, permanecer muchos momentos sentados, y desear llegar a casa para descansar; y no puede ser de otra forma cuando la eficacia se mide por la producción, dejando a un lado el desarrollo individual y la calidad de vida que cada persona pudiera tener.

En una o en otra forma no hacemos ejercicio. Que quede claro aunque que camines diariamente unas cuadras por el entorno de trabajo, no es suficiente cuando hablamos de dos enfermedades que matan diariamente a decenas de compatriotas: diabetes y problemas isquémicos del corazón.
La propuesta es muy simple: EL MEJOR Y MÁS BARATO SEGURO DE VIDA, ES HACER EJERCICIO. Inicia a partir de que llegue a tus afectos este mensaje, de que te convenzas de que la vida es tan efímera como un suspiro, y que el ayer es historia y el mañana es solo una promesa. El hoy es lo que podemos aderezar para ser felices.

Los únicos supra-valores de acuerdo a Alfred Stern –Filósofo- son la vida y la salud.

El ejercicio debe ser de acuerdo a la edad, e idealmente después de una revisión médica, pero ten la seguridad que nadie te prohibirá caminar, trotar, ver el amanecer cuajado de luces, respirar aire fresco que llega de las montañas. Que el ejercicio se convierta en una parte inherente a tu vida, en una rutina, en una convicción absoluta. A mayor edad el ejercicio debe ser más constante.
Que pronto nuestros parques, nuestras unidades deportivas estén llenos de hombres y mujeres de todas las edades.

Don Juan tenía solo 55 años de edad, pero nadie le habló de la dieta y del ejercicio, y se fue creyendo que la diabetes y el infarto ya eran destinos ineludibles.