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En estos últimos meses hemos visto como la sociedad se ha volcado a limpiar y preocuparse por su entorno, esto es el desarrollo de la conciencia ecológica, comenzamos por preocuparnos por la cantidad de basura que generamos y el nulo sistema de reciclaje con el que hacemos daño al medio ambiente

En las escuelas nuestros niños están aprendiendo, que hay que reciclar, reutilizar, reducir, y podemos intentar una R más, RECHAZAR cada artículo que vallamos a adquirir en nosotros esta rechazar si es que su empaque o envoltura sea altamente contaminante, las empresas deberán ver cómo cambian la forma de distribución de los productos.

Nuestros abuelos vivieron en un mundo sin plásticos, el huevo se compraba en una canastilla de metal, la leche y otros líquidos en frascos de cristal que eran lavados y reutilizados, los refrescos comenzaron vendiéndose en vidrio también, y muchos aun lo hacen y otros deben retomarlo, la compra del mandado se realizaba, en canastos o cajas.

En cuanto a los productos de limpieza podemos llevar nuestro envase y buscar lugres donde se venda a granel, todo está en nuestras manos, vivimos del mar y de la tierra, y los tenemos tan dañados, que nos estamos envenenado a nosotros mismos.

Y cuando un envase llega al final de su servicio por que se rompió, podemos convertirlo en una macetita y darle vida a un jitomate, a un limón o cualquier otra plantita que además de darnos oxígeno, alegría, belleza, también nos da alimento.

Sacar la basura cuando pasa el camión es solo una parte de la responsabilidad, pues lo que estamos desechando, los municipios no tienen ni el cuidado ni la responsabilidad de reciclarlo o llevarlo a un fin que no cause daño al entorno, solo basta acercarse a cualquier relleno sanitario, que en realidad son tiraderos a cielo abierto, donde vemos volar las bolsas de plástico por todo el campo circundante.

Tomemos en nuestras manos la responsabilidad de nuestro futuro, del mundo que le estamos entregando a nuestros hijos.