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Ing. Cándido Fco. Xúchitl Pérez

Ante una cultura política acostumbrada a oír promesas, “buenas intenciones”, palabras bonitas y demás peroratas de los políticos. Felipe Calderón Hinojosa lanza mensajes novedosos de lo que está haciendo y lo que pretende hacer.

Sabe de antemano que el pueblo inculto, inconciente y preocupado por lo que va a comer el día de mañana, casi no escuchará sus comentarios.

Aparte de que ya le cree muy poco, por no decir nada, la mayor parte de la población mexicana vive una irritación neurótica y angustiosa.

Cómo no enfurecerse y reventar en maldiciones de todo tipo, si. Está viviendo la peor pesadilla de su historia contemporánea. Ya no ve lo duro sino lo tupido.

Aquel pensante que le presta oídos aunque sea por instantes a sus promocionales televisivos en cadena nacional, compara la realidad con sus “alegres” cifras que según él ha logrado en lo que va de su mandato y desata su ira despotricando contra Calderón y su equipo de ineptos e insensibles.

Los mensajes del presidente aparte de fantasiosos carecen de compromiso alguno, ya que en la naturaleza de sus propuestas (escúchelos) no menciona CUANDO, COMO Y DONDE.

De esa manera nadie podrá reclamarle nada. Pues ante cualquier cuestionamiento fácilmente podrá escabullirse. Una cosa es hablar “bonito” y otra muy diferente es poner el dedo en la llaga aterrizando las acciones de corrección correspondiente.

Habla de un CAMBIO de igual manera que su nefasto antecesor, (pero bueno ahora sabemos que estaba loco) sin mencionar lo que todo el pueblo quiere oír.

Cosas como: si dejara de ser el jefe supremo de las fuerzas armadas. Ya que no es posible que la movilización del ejército mexicano dependa de las decisiones de un solo ser; que por muy inteligente, mesurado, iluminado o sagrado que se crea; no deja de ser un ser humano imperfecto.

Decisiones de esa envergadura que representan un costo social, político y económico de grandes dimensiones, deben tener el mayor de los consensos parlamentarios. Que aun así no dejan de ser experimentos sujetos a revisión y ajustes periódicos.

Informar el porcentaje de impuestos que pagan las empresas privilegiadas, actualmente.

Y lo que pagarán ahora que el presidente meterá en cintura.

Que nos diga: cuanto ha recuperado de los recursos “extraviados” de la renta petrolera específicamente en el sexenio del “loco” y demás fraudes comprobados que en conjunto dilapidaron el yacimiento mas rico y asequible en su explotación como lo fue CANTAREL.

Que se comprometa a dejar de ser el gran elector de las figuras jurídicas del ámbito electoral y de justicia, que impiden parte de la vida democrática de la PATRIA.

Que se comprometa a informar en horario estelar de las televisoras (así como lo hace con sus mensajes) las cantidades de dinero con que endroga al país, las tasas de interés con que nos prestan dichos recursos y en que serán aplicados. Dejando hoy y para siempre dicha facultad al parlamento.

Nunca menciona en sus comerciales que el presidente de la republica debe renunciar urgentemente a muchas de las facultades constitucionales que, por haber caído en el anacronismo puro, están totalmente rebasadas.

Tampoco se compromete en materia política ha sacar y cortarse las manos en los procesos de elección, cultura de tlatloani que mantiene la parálisis democrática.

No dice nada absolutamente en materia tributaria con relación al mito del federalismo. Es decir, que bajo un equilibrio hacendario respete la soberanía de los estados y el municipio libre.

Estas y muchas cosas más hasta ahora intocables, tienen que ver con el verdadero y tan mencionado CAMBIO.

Todo lo demás es palabrería pura.

Atole con el dedo, demagogia o como quiera llamarlo.

Y de eso mi querido y respetado lector UD. YO Y TODO EL PUEBLO DE MEXICO ¡ESTAMOS HARTOS!