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Esta es la historia de Pablito, un chico enamorado de Clarita, una muchacha más bonita que cualquier otra, más comprensiva que cualquier otra, más cariñosa que cualquier otra.

Un día, Pablito recibió un mensaje, al ver en sus notificaciones el nombre de Clarita no pudo evitar sonreír – como siempre lo hacía –, deslizo los dedos sobre la pantalla y comenzó a leer. A pesar del bullicio pudo percibir el “crack” de su corazón al leer “no me busques más” y percatarse que por más que deseos que tuviera en preguntarle el porqué, ella ya no recibiría más sus mensajes.

Pablito se queda pensando porque Clarita pudo haberlo terminado. Llega a la conclusión de que tal vez no es suficiente para ella, la muchacha más bonita que cualquier otra, más comprensiva que cualquier otra, más cariñosa que cualquier otra. Sigue rumeando más y más esta idea hasta que llega a la conclusión de que efectivamente es eso: le ha dejado porque es “poca cosa”.

Pasan los días, las semanas y se va convenciendo de que esto es una verdad absoluta, que por ello nadie más lo llegara a querer, que tendrá que vivir el resto de sus días como el tío buena onda que tiene muchos gatos, Pablito se abandona a su supuesto destino, No se molesta en salir con nadie, ¿Conocer gente nueva? ¿Para qué? Si cualquiera al darse cuenta que es un Don Nadie se alejaría. Pasan los años y tal como él lo pensó no conoce a nadie y con tristeza nota que su profecía se ha cumplido.

Pero ¿Qué tal si en lugar de pensar que Clarita lo dejo por ser poca cosa, lo hizo porque simplemente sus intereses ya no son los mismos? En ese caso, Pablito tendría una historia muy muy diferente que contar. Viviría su duelo, aceptaría la situación y saldría, conocería gente nueva y probablemente alguien con quien iniciar una nueva relación, salir al cine juntos, maratonear en Netflix, comprar una casa con un patio grande para tener un perro y vivir felices para siempre.

Si analizas la historia, la situación es la misma: A Pablito le han dejado, sin embargo el final cambia, por que vio las cosas de una manera diferente. Lo anterior ilustra el poder que tenemos de cambiar nuestra vida solo con modificar nuestros pensamientos pues es a través de ello que construimos nuestra realidad.

Albert Ellis fue uno de los psicólogos fundadores del cognitivismo. Crea la Terapia Racional Emotiva que se basa en trabajar sobre lo irracional de nuestros pensamientos para atacar las emociones dolorosas, pues, según él, derivan buena parte de los problemas psicológicos. Centraba su teoría en la idea de “Las personas no se alteran por los hechos, sino por lo que piensan de los hechos” , es decir, no tanto la canción si no la tonada.

Lo que él propone es el pensamiento racional, que es una forma en que podemos afrontar la vida sin sacar ideas que parecieran sacadas del apocalipsis. En este camino se puede aceptar cualquier sentimiento – incluso aquellos creemos que pertenecen al “Dark Side” – sabiendo que la vida nos dará siempre una oportunidad más Es importante no confundirlo con unirse al “Club de los Optimistas”, ver todo maravilloso y caminar entre nubes de colores por nuestro rosa mundo cuando en realidad estamos sintiendo el agua hasta el cuello.

Más bien, este pensamiento nos invita a afrontar las cosas con calma, aceptando lo que pasa y abrazando la realidad. Ellis comenta que las situaciones que se presentan en nuestra vida no presentan ninguna polaridad, somos notros quienes de acuerdo nuestras experiencias y creencias las calificamos como buenas o malas.

No hay nada malo en sentirse triste o enojado en ciertos momentos de nuestra existencia, lo preocupante es cuando estos sentimientos encuentran una residencia permanente en nuestra vida pues es una señal de que los pensamientos irracionales andan haciendo fiesta en nuestra cabeza.

Ellis, por medio de su terapia nos invita a que hagamos conscientes estos pensamientos irracionales y sustituirlo por un pensamiento racional que nos permita tomar mejores decisiones. Nos lleva a cuestionarnos ¿Qué pienso de la situación? ¿Este pensamiento es útil o más bien me perjudica?

Examina lo que sientes y échate un clavadito que pensamiento está dando origen a esto. Re direcciónalo, seguramente te sorprenderás de lo que eres capaz de cambiar.